¿Alguna vez te has preguntado por qué tu piel ya no tiene la misma elasticidad de antes? ¿O por qué tu cuerpo ya no es tan flexible como solía ser?
La respuesta puede estar en el colágeno, la proteína que mantiene nuestra piel firme, nuestras articulaciones flexibles y los tejidos conectivos fuertes.
Con el paso de los años, los niveles de colágeno comienzan a disminuir. Pero hay buenas noticias: con una alimentación y un estilo de vida adecuados, puedes frenar esa pérdida y mantener tu cuerpo sintiéndose (y viéndose) varios años más joven.
Leona West-Fox, nutricionista especializada en medicina funcional, explica lo básico sobre el colágeno.

¿Qué es el colágeno y por qué es importante?
Imagina el colágeno como un andamiaje que mantiene todo en tu cuerpo unido. “Es la proteína más abundante del organismo. La palabra colágeno proviene del griego y significa literalmente ‘producir pegamento’”, explica Leona. “El colágeno es ese pegamento que da estructura al cuerpo”.
Más allá de darle a la piel su rebote juvenil, el colágeno desempeña un papel esencial en el fortalecimiento de ligamentos y tendones, en la salud intestinal y en la movilidad. Incluso está presente en el tejido cicatricial y en apósitos para heridas, ya que ayuda a formar fibroblastos—una red de apoyo que favorece la regeneración celular. Un dermis fuerte también puede ayudar a reducir las líneas finas, la hiperpigmentación causada por cicatrices y la textura irregular de la celulitis.
¿Por qué perdemos colágeno?
Los niveles de colágeno empiezan a disminuir desde los 20 años (¡muy injusto, lo sabemos!). “El nivel de colágeno alcanza su punto máximo hacia mediados de los veinte y luego empieza a descender poco a poco”, señala Leona.
Este proceso se acelera en las mujeres durante los 40 y 50 años, en parte debido a los cambios hormonales y la reducción del estrógeno.
Pero el envejecimiento no es el único culpable.
Leona explica: “El factor número uno que acelera la pérdida de colágeno es el azúcar, en parte por un proceso llamado glicación, que actúa como tijeras sobre el colágeno, rompiendo su elasticidad”.
Otros factores que dañan el colágeno incluyen:
- Exceso de azúcar y alimentos ultraprocesados
- Consumo elevado de alcohol
- No ingerir suficiente proteína
- Una dieta pobre en vitamina C, cobre y zinc
- Estrés crónico e inflamación
- Falta de sueño
¿Cómo podemos frenar la pérdida de colágeno?
Aunque la genética juega un papel, todas podemos ser proactivas. “Es completamente posible ayudar a mantener el colágeno de forma intencional mediante la dieta y el estilo de vida”, comenta Leona.
El primer paso es evidente: evitar los hábitos que destruyen el colágeno.
“Reducir estos factores puede ayudarte a conservar colágeno y mantener el nivel de una persona 10 o 20 años más joven”, afirma Leona.
¡Apuntamos a eso!
Alimentos que estimulan el colágeno
Leona recomienda enfocarse en dos tipos de alimentos: los que contienen colágeno y los que apoyan su producción. Como el colágeno se encuentra principalmente en los tejidos animales (piel, huesos, tendones), no es posible obtener colágeno directamente de los vegetales. Sin embargo, sí existen alimentos de origen vegetal que aportan nutrientes clave para estimular su producción.
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Alimentos ricos en colágeno: Caldo de huesos, Piel de pescado (mejor opciones silvestres y bajas en mercurio), Carne de res alimentada con pasto
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Nutrientes que favorecen el colágeno: Vitamina C: Pimientos, kiwi, cítricos, brócoli, frutos rojos, Cobre y zinc: Legumbres, semillas, Aminoácidos (glicina y prolina): Carnes, huevos
La vitamina C, en particular, es fundamental. “La vitamina C es el motor de la producción de colágeno, tanto para la salud de huesos y articulaciones como para la belleza de la piel y el cabello”, destaca Leona.
Su consejo: “No olvides consumir alimentos ricos en vitamina C, tomar un suplemento de vitamina C y aplicar un sérum con vitamina C en la piel para ayudar a frenar la pérdida de colágeno, tanto desde dentro como desde fuera”.
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